La plaza es nuestra

Hala, entra en juego el feisbuj y el tuiter, y los grandes partidos se han quedado sin juguete de campaña: ni Camps, ni Bildu, ni el ocaso de Zetapé por la gestión de la crisis. Ni Revuelta, ni Titín, ni el incontenible rodillo de Pedrone (aquí en La Rioja).

Por Jairo Morga | Logroño, La Rioja | 19/05/2011

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Durante estos años de mileurismo, precariedad laboral, falta de futuro y paro bestial parecía que nada iba a pasar. Pero el desencanto latente por fin ha estallado, y uno se siente menos raro, menos solo, menos incomprendido. Si durante las últimas semanas uno se hartaba ya de la cansina explicación de por qué no votar, en cuatro días las famosas redes sociales lo han explicado por mí una y mil veces.

Cuando escuché la noticia de las concentraciones del 15M, poco concurridas en general, pensé que les iban a dar “más palos que a Waldo”: Aún recuerdo la sensación de incomprensión, miedo y desorientación tras la carga policial con que terminó la manifestación contra el pensionazo de enero pasado en Madrid. Y ahora va y piden “Democracia real, ¡ya!” ¡Ni más ni menos! Si en enero la represión surgía del cuestionamiento de dos de los pilares del poder (el Congreso de los Diputados y unos sindicatos mayoritarios vendidos), ahora se protesta contra el propio sistema. ¡Toma ya!

Pero hasta los medios de comunicación han visto un filón en la protesta, y la gente, en vez de arredrarse ante el kafkiano dictamen de la Junta Electoral madrileña, se ha vuelto a lanzar a la calle. Bueno, a la plaza, mejor dicho. Que aquí en provincias también el pueblo acampa y se reúne en la plaza, y en la llamada “del Mercado”, para más ironía…

Aquí la indignación que el 15M apenas sacaba unas decenas de ilusos al Espolón, sumaba ayer (martes) a 300 personas, y hoy dicen que éramos medio millar. Los más jóvenes sentados en el suelo, y el resto de pie, en círculo alrededor de nada. En la parte de Portales, una cuerda para que la gente cuelgue sus mensajes de cabreo. Dentro del círculo, pero no en el entro, un megáfono dispuesto para quien quiera hablar. Hay presencia de miembros de los partidos minoritarios, pero discretamente, sin querer acaparar nada, sin banderas, sin logotipos. Son los que más perderán si triunfa la abstención, pero ahí estaban. Ver para creer.

Alternativos de todos los pelajes, anarquistas sin bandera, miembros activos del Foro Social, activistas rojeras de toda la vida…, el paisanaje no es nada homogéneo. Si bien la mayoría son jóvenes pertenecientes a la generación sin futuro, entre 25 y 35 años, también están ciudadanos más talluditos, de los que no faltan en ninguna manifestación o concentración contra cualquier cosa. “Mi padre, que tiene 87 años, está encantado”, me dice Paco, uno de estos incombustibles.

Ya en casa no puedo evitar echar un vistazo a ver qué dicen los grandes medios. Sorprende el tiempo que le dedican al asunto en todas las tertulias radiofónicas, pero flipo con  Veo 7, donde defienden que esto lo ha organizado el PSOE. Sí, y los atentados del 11M la ETA… Escribe un oyente a una tertulia de radio y dice que la culpa es de los medios que han sacado el asunto en portada. Pues sí, hasta los medios más neoliberales dedican minutos y minutos al asunto. Porque las noticias son noticia, no se puede mirar a otro lado todo el tiempo. Pero tranquis, que ya comienza la criminalización del movimiento: En la mani contra el pensionazo de la que hablaba antes, al día siguiente solo salían los incidentes y el parte de policías heridos. Aquí mañana fliparemos con los editoriales y los enfoques en la prensa escrita, mientras que en la tele aún pública un tertuliano califica de pueriles y utópicos a los concentrados en la Puerta del Sol…

Seguramente estas manifestaciones, concentraciones y acampadas no van a liquidar el sistema. Pero reconfortan lemas como “Le llaman democracia y no lo es”; “No hay pan para tanto chorizo” o “¡Que no te engañen! Hay vida más allá del capitalismo”. No cambiará nada, lo sé, que la revolución no se hace con sentadas y concentraciones, y más allá no vamos a ir. Pero ya es un avance, después de años de ir al final de la mani, procesionando con una mano tapándome las narices (por los convocantes, mayormente), y ahora por unos días puedo hacerlo a gusto.

Yo, el domingo, como acostumbro, no voy a votar. Solo que esta vez sé de antemano que no voy a ser el único. 

Jairo Morga



Jairo Morga

Licenciado en Ciencias de la Información, especialidad de Periodismo (Universidad Complutense de Madrid, 1996). Desde 1997 trabaja como Responsable del Gabinete de Prensa de la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja (UAGR-COAG), realizando además las tareas de redactor, fotógrafo y maquetador de la revista LA UNIÓN.