Iraq

Dieciocho minutos empleó Barack Obama en explicar a los ciudadanos americanos que la Guerra de Iraq tocaba a su fin y que el repliegue de tropas iniciado estos días finalizaría en unos meses con la vuelta a casa de los más de 50 mil soldados que permanecerán para “entrenar” al ejército iraquí.

Por Mar Barcón | A Coruña | 02/09/2010

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Los medios de comunicación americanos han criticado abiertamente este discurso, por lo visto “demasiado extenso” para explicar esta decisión, dejando entrever la dificultad que sienten en USA para asumir que la guerra destinada a terminar con Al-Qaeda no ha sido más que un fiasco mayor, si cabe, que aquél absurdo Vietnam.

Y es que basta recordar los objetivos de la invasión del 2003, la justificación de la misma y las explicaciones reiteradas por los responsables de tal decisión, para comprobar que ni uno solo de los argumentos esgrimidos han resultado ser ciertos. Ni el precio del petróleo bajó, ni el mundo es hoy más seguro, ni el terrorismo islámico ha disminuido y, por supuesto, jamás aparecieron las traídas y llevadas “armas de destrucción masiva”. Hoy, Iraq no es más que un amasijo de ruinas, físicas y sociales, incapaz de contener la sangría diaria de vidas humanas y sumergido en un enfrentamiento civil de consecuencias impredecibles. Hussein ha muerto pero el rastro de la invasión y de las bombas propias y ajenas no han permitido a los iraquíes valorar la derrota de una dictadura militar y su sustitución por un país en guerra consigo mismo.

La eliminación del Iraq de Saddan ha supuesto, eso sí, el ascenso de Irán como potencia influyente en la zona. Siete años después, Ahmadineyad es el hombre fuerte que desafía a occidente, sus periódicos llaman puta a la Primera Dama francesa sin inmutarse y sus “Guardianes” decretan lapidaciones femeninas igual que hace trescientos años. La destrucción de Iraq tampoco ha supuesto la derrota de Al-Qaeda, ni la detención de Bin Laden; hoy, Afganistán alberga en sus montañas a miles de devotos dispuestos a matar y morir, el Magreb a duras penas escapa de su influjo, los piratas acechan los mares de África y Pakistán, semisepultado entre el fango, parece dispuesto a entregarse en manos del integrismo si la cooperación internacional no actúa con rapidez. En occidente, desde Madrid a Nueva Zelanda hemos aprendido a vivir con miedo, a convertir nuestros aeropuertos en scaneres gigantes y a poner límites a la libertad en nombre de la seguridad.

Sin embargo, no a todos les ha ido tan mal. Los protagonistas de aquella “foto de las Azores” parecen haber superado con satisfacción y alegría estos siete años.. George Bush disfruta de su glorioso retiro de rancho en rancho, sin que nadie le impida ponerse botas de montar para el desayuno y colocarlas encima de la mesa cuando le dé la gana; Durao Barroso se ha convertido en Presidente de la Comisión europea, convenciendo a conservadores y progresistas de que el suyo es el mejor perfil para la difícil travesía que afronta la UE. Tony Blair aprovecha para forrarse, entre conferencias, artículos y libro de memorias – más de cinco millones de euros acaba de pagarle la editorial – en el que lo mismo desprecia a Brown que se atribuye todo tipo de éxitos y aciertos en la gestión o nos cuenta cómo desaconsejó la relación entre Al Fayed y Diana de Gales (¡!!!). Por último, Aznar disfruta provocando taquicardias al dúo Rajoy-Cospedal, ora visitando por sorpresa Melilla – bajo la severa mirada de Alonsito, que ya se ve que salió a mamá – ora enmendándole la plana al Presidente americano que al ser demócrata, joven - y negro - podría precisar de los consejos del Presidente de Faes… Ya veis.. no todo iban a ser malas noticias…

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